Gilgamesh

Gilgamesh: El hombre ante la muerte

Antonio Bentué
René Poblete
Copyright Date: 2011
Edition: 1
Published by: Ediciones UC
Pages: 108
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt15hvv36
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    Gilgamesh
    Book Description:

    En este mundo nunca podrá alguien "saber" si tras la muerte hay o no hay un "más allá". Por lo mismo al ser humano le quedará siempre abierta la posibilidad de creer que lo hay. Y así mantener viva la esperanza de salvación frente al riesgo angustiante de la nada final. Obviamente ello no excluye la validez de la opción contraria de quienes creen que no hay un "más allá". Y aquella esperanza, al verse frustrada, convierte al ser humano en una pasión inútil...En todo caso, la cuestión de si es el ser, con su garantía de sentido, o el no-ser, con el riesgo de absurdo, la última palabra de la realidad, seguirá siendo el más porfiado planteamiento para toda conciencia lúcida. Y, por lo mismo, el problema de GILGAMESH, que aquí presentamos de forma teatral, seguirá constituyendo el dilema más crucial de toda cultura, en las diversas dimensiones del arte, la filosofía, y evidentemente la teología.

    eISBN: 978-956-14-1556-0
    Subjects: Religion, Performing Arts
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Table of Contents

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  1. Front Matter (pp. 1-8)
  2. PRÓLOGO (pp. 9-23)
    Antonio Bentué

    Aun cuando la muerte no forma parte de la vida de nadie, puesto que acontece cuando alguien ha terminado ya de vivir¹, la conciencia es capaz de “amargarnos la existencia” hasta hacérnosla experimentar como absurda. E incluso puede provocar en nosotros una inútil rebelión. ¡Resulta efectivamente absurdo, y una “injustificable violación”², el que todo viviente concreto, –puesto que sólo se vive en concreto–, acabe siempre reducido a nada, al dejar de existir!

    Y es que la conciencia prevé la muerte como el espectro de la aniquilación del propio yo, cuando constata que un “tú” muy cercano dejó de ser...

  3. ESCENA I: LA TORRE DE BABEL (pp. 25-39)

    Voz: “En vano los hombres, amontonados por cientos de miles sobre un pequeño espacio de terreno, esterilizaron la tierra que los sustentaba y la cubrieron de piedra a fin de que nada pudiera germinar; en vano arrancaron hasta la última brizna de hierba; en vano saturaron el aire de carbono y petróleo; en vano arrasaron con los árboles y exterminaron a los pájaros y a las bestias. Todo en vano; la primavera es siempre la primavera” (Resurrección, de Tolstoi).

    Constructor 1: Podrá el hombre haber sido hecho de barro; pero con su ingenio es capaz de convertir ese barro en...

  4. ESCENA II: EL DILUVIO (pp. 41-49)

    Utnapishtim: La ira irresistible de Enlil cubrió la tierra. Nada sobrevive a nuestro alrededor. Llevamos ya cuarenta días, con sus noches, a la deriva, flotando sobre abismos de agua. Cesaron los vientos; pero el cuervo regresó al no poder posarse en tierra firme. El mundo sigue sumergido.

    Mujer: ¿Y no habría sido mejor que las aguas nos engulleran junto a los demás habitantes de Babel, en lugar de sobrevivir en esta insoportable soledad? Utnapishtim: Soltemos ahora una paloma que, con su ingenuidad, busque si es aún posible la vida allá fuera.

    Utnapishtim: En su silencio, las aguas ocultan el misterio...

  5. ESCENA III: GILGAMESH Y ENKIDU (pp. 51-59)

    Gilgamesh: Nuestras vidas son como ríos rebosantes de placer. La juventud es eterna, y su apetito insaciable. Bebamos, pues, de su caudal hasta la embriaguez.

    Enkidu: El destino ha puesto en nuestras manos la tiranía. Y nadie podría coartar nuestro poder. Así tenemos mejor asegurados los deleites de la vida, sin riesgo de insurgencias que pudieran inquietarnos.

    Gilgamesh: El temor a la muerte sólo afecta a los pobres, desnutridos y enfermos, presa fácil de la vejez.

    Enkidu: El destino nos otorgó el poder participar en el continuo festín de los dioses, puesto que “sombra de dios es el príncipe”.

    Gilgamesh:...

  6. ESCENA IV: DESCENSO AL HADES (pp. 61-77)

    Gilgamesh:Nel mezzo del cammin di nostra vita, mi ritrovai per una selva oscura

    Ya es hora de pasar de las palabras a la acción. Ahí está la puerta de entrada al mundo inferior, con su cerrojo. Debo iniciar de inmediato la prueba para poder lograr vida inmortal. ¡Que Ishtar me dé su fuerza!

    Pantera: ¡Atrevido mortal! ¡Quien entra por esta puerta, rompiendo su sello, nunca más volverá a la vida!Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate. ¡Esta es la puerta del Hades!

    Gilgamesh: ¡Fiera infernal! No has de frustrar mi hazaña. Mi decisión está tomada y tú no me dejas...

  7. ESCENA V: URSANABI (pp. 79-85)

    Gilgamesh: ¡Destino cruel que me impulsó a enfrentarlo, transformando mi orgullo en tonta audacia! ¿Logré romper los siete cerrojos que separan la tierra sin retorno del lugar de los vivos, sólo para terminar aquí, impotente, frente al gran río? ¡Frontera inexpugnable que marca la distancia entre hombres mortales e inmortales dioses! ¿Para qué tanto esfuerzo si al final resultaba imposible pasar a la otra orilla? ¡La desesperación fue mala consejera! ¿No habría sido mejor permanecer sentado, allá en Uruk, tragándome las lágrimas del desencanto por la muerte de Enkidu?

    Pero ¿quién está ahí remando en la corriente?¿Será posible el prodigio...

  8. ESCENA VI: SERPIENTE MORTAL (pp. 87-97)

    Gilgamesh: Sin duda, este es el lugar anhelado. Ahí está el pozo donde, sumergida, se oculta la planta milagrosa. Tendré que descender desde su boca los mil pies. Pero ¿y si el agua me impulsa hacia arriba sin dejar que mi cuerpo llegue hasta el fondo? ¡Oh extraña paradoja! Debo sumergirme en las aguas, con riesgo de muerte, si quiero renacer a la vida. Amarraré a mis pies una piedra que, con su peso, me hunda hasta lo más profundo del pozo, para evitar así que la fuerza del agua me lo impida.

    Esta será la última prueba antes de...

  9. ESCENA VII: EL MISTERIO DE LA VIDA (pp. 99-104)

    Mujer 1: ¡Cómo el Hades pudo retener en su lóbrego encierro al dios Tammuz, forzando a la bella Ishtar a abandonar su Esarra celeste para descender a las profundidades de la tierra y llorar amargamente por el amor robado!

    Mujer 2: La tierra es ahora infértil. No hay hierba ni agua ni establos para el ganado.

    Mujer 3: ¡Desolación y muerte es el castigo para los mortales, pues el dios de la vida ha sido sepultado en la tierra sin retorno! ¡Ishtar llora y se lamenta por su Señor!

    Mujer 1: Su lamento es el de una planta que no...

  10. Back Matter (pp. 105-106)
  11. Table of Contents (pp. 107-108)

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